En La dama número trece el primer libro que leí de uno de mis escritores favoritos, Jose Carlos Somoza, se hablaba de los “versos de poder”. Éstos eran una serie de palabras, para cada persona distintas, que si se decían de una determinada forma actuaban causando distintos efectos. Por la pronunciación, el énfasis o el sentimiento puesto a la hora de recitarlos, se representaba, a mi parecer, el poder de la palabra, todo el daño que podía hacer y toda su fuerza. Ayudaban a salir, a enfrentarse a todo, ver por qué se luchaba.
Por ¿casualidad? un año me tocó familiarizarme a fondo con la obra de Álvaro Cunqueiro y en uno de sus poemas encontré los que creo que pueden ser mis “versos de poder”.
Recoñecemento de Harold Godwinson
Unha noite de cinza caíu sobor da terra,
as linternas andaban soias por entre os mortos
e nas feridas do máis ferido de todos
Edith Swanehals poñía a luz violeta dos seus ollos
por si aquel era Harold fillo de Godwin
que ela amara tanto.
E aquel mesmo era
a boca pola que saía un fío de sangue
pousada na boca terrea dunha toupeira.
Viña de lonxe o canto do mar. Edith sentouse
a carón do morto
e cun fío branco que tiróu dos seus soñares
comezóu a tecer un pequeno pano
pra tapar os ollos do Rei.
Escoitábase o mar, e mailas follas secas do bosque
arremuiñando nos camiños entre os outeiros.
A derradeira caricia de Edith foi aquel calado tecer
perto do morto, e cando saía a lúa
misturou fíos azuis da luz da viaxeira cos seus
- as agullas ían e viñan en silencio
as mans movéndose coma quen anaina un neno
asegurándose de que aquel morto era Harold.
O mirar violeta de Edith adentrábase máis e máis
nas escuras feridas,
recoñecendo o sangue do amante, e maila morte.
Así foi que Edith xa estaba cega
cando lle preguntaron quen
entre aquelas sesenta ducias de mortos
era Harold
- este, dixo sinalando, a tentas,
que facía cantar os reiseñores nas noites de verán
cando me bicaba e me decía
- Swanehals, Colo de Cisne, envelleceremos xuntos
pero ti máis lentamente.
Mucha gente cree que la profesión de modelo es fácil, que no tiene dificultad y que con una cara bonita ya llega, pero es más complicado que eso. La moda vive de ventas, de mostrarnos un mundo irreal lleno de glamour, y su objetivo que desees formar parte de él. Y las actrices que hacen que esto llegue a nosotros son las modelos.
Para destacar entre ellas lo más importante no es el físico. Hay que ser camaleónica, versátil, trabajadora y dar muchos perfiles diferentes. Por eso hay chicas que te marcan con su trabajo y otras no.
Una de estas chicas es Jessica Miller. Nació en Las Vegas hace 22 años y actualmente es la imagen de los cosméticos de Chanel. Dio el salto a los 17 años apareciendo en los anuncios de Calvin Klein, como antes habían hecho Christy Turlington y Kate Moss. Después de innumerables desfiles y de haber sido la favorita de prestigiosos fotógrafos, tomó un año sabático para acompañar al grupo de su novio, System of a Down (además tiene buen gusto musical la chica, que es metalera) y cogió un par de kilos. A partir de ahí, pese a tener un cuerpo precioso, no es el prototipo de cuerpo de pasarela (tema que ya trataré en otra entrada), así que ahora sólo hace anuncios y algún que otro desfile para diseñadores amigos.
Strange infatuation seems to grace the evening tide, I’ll take it by your side. Such imagination seems to help the feeling slide, I’ll take it by your side. Instant correlation sucks and breeds a pack of lies, I’ll take it by your side. Over saturation curls the skin and tans the hide, I’ll take it by your side.
I’m unclean a libertine, and every time you vent your spleen I seem to lose the power of speech, you’re slipping slowly from my reach. You grow me like an evergreen, you’ve never seen the lonely me at all.
I… Take the plan, spin it sideways. I… Fall.
Without you, I’m nothing; without you, I’m nothing; without you, I’m nothing.
Besos que trepan hasta cualquier parte de mi cuerpo. Susurros alados que alimentan mi alma. Una voz que hace reales los sueños más olvidados. Ojos que atrapan palabras en mi piel.
Es curioso encontrar tan pronto al cierre que engancha la cadena de la felicidad alrededor de mi cuello. A los labios que nutren los días tristes con soles rosas y estrellas de plata. A las manos que esculpen melodías sobre lienzos de piel dañada. No, no es curioso. Es la llave en una bandeja de plata hacia la perfección.
Tú y yo. Un puzzle que se completa poco a poco, día a día. Alguna pieza cae y vuelve. Otra tiene que restaurarse pero vuelve a brillar.
Me resulta dificilísimo seleccionar estilismos de Alta Costura, pero cada vez que lo hago, suelo quedarme con los vestidos de noche. Aquí va mi pequeña selección de los desfiles de este otoño-invierno de Armani Privé, Chanel y Dior.
Armani Privé
Faldas vaporosas y estilo elegante. Me hicieron gracia los tocados-libélula a lo YLSF.
Anna Druzyaka (Next)
Drielle Valeretta (Viva)
Katia Kokoreva (Elite)
Kerstin Mannik (IMG)
Chanel
Muy fiel al estilo de la casa. Me gustan sobre todo as botas extralargas de tejido vaquero combinadas con inocentes vestidos babydoll, además de los peinados.
Bette Franke (Viva)
Emma
Hana Soukupova (Viva)
Hilary Rhoda (IMG)
Inguna Butane (Women)
Kjell (Ford)
Tatiana Usova (Nathalie)
Vlada Roslyakova (Women)
Dior
Espectacular sueño donde los personajes de Alicia en el país de las maravillas se encuentran con Juana de Arco y van a la busca de dioses de la mitología escandinava.
Hay días en los que siento que me falta algo. Días grises soleados llenos de melancolía, dolor y amor. Corrientes de inseguridad pese a que sé que todo va bien.
Y además hoy suena esta canción de fondo, mi eterna favorita. Dulce, cruel, sensual, melancólica, tierna, hiriente, dura y hermosa. Entre las cosas bonitas no podía faltar “You look so fine”.
Hoy es un buen día para inaugurar mi blog, pese a que el diseño aún no esté listo.
Aquí hablaré de cosas estéticamente bonitas pertenecientes a distintos campos y de cosas que piense que merece la pena hablar. Supongo que todo esto tendrá bastante de mí, como suele pasar con todo lo que hago, aunque de manera difusa.